No es simple escribir la biografía de San Cirilo de Alejandría, no muy
conocido y venerado en Italia, mientras sus escritos son objeto de estudio en
las Universidades y en los Seminarios de todo el mundo católico y ortodoxo que
después de 1600 años conservan intacta su actualidad. Después del edicto de
Costantino el grande que concedió libertad de culto a los

cristianos se
iniciaron ha difundir muchas libres interpretaciones de las sagradas escrituras,
aunque sustentadas por hombres a buena fe no fueron adherentes a la enseñanza
de Jesù.
Luego también la época en que San Cirilo vivio fue constelada de
herejías importantes con poco o muchos seguidores pero que en todo caso fue
necesario la intervención de los Obispos para reconducir los fieles a la
ortodoxia de la fe.
Cirilo fue el Obispo de Alejandría y como tal sustentó con
vehemencia y elocuencia en el Concilio de Efeso, del que sucesivamente
hablaremos detalladamente, la tesis que la Virgen fue la Madre de Dios en
contraposición a la de Nestorio que sólo la Madre de Cristo creyó y en aquel
Concilio San Cirilo demostró y convenció a los Padres conciliares de la
Santidad de la Virgen como Madre de Dios haciendo por lo tanto condenar las
tesis de Nestorio.
Echa el ancla hoy Su doctrina es a la base de nuestra fe que
sólo un hombre de gran inteligencia, cultura e inspirado por Dios pudo
enunciar, defender y difundir. Se debe por lo tanto a su capacidad si a Efeso ha
sido construido uno de los pilares fundamentales de nuestra fe.